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Progreso tecnológico en la producción

El avance tecnológico aplicado al campo de la producción se traduce en una mejora de la eficiencia técnica, pues ahora, las empresas con los mismos factores productivos podrán producir mayor cuantía de bienes y servicios o alternativamente, se podrá producir la misma cantidad de producto que antes utilizando menos factores de producción.

Podemos diferenciar el impacto del progreso tecnológico en dos perspectivas temporales:

a)    A corto plazo, la mejora tecnológica si afecta al factor productivo variable, en nuestro caso el trabajo, dada una función de producción convencional, provocará un desplazamiento vertical de la misma. De tal modo que ahora, con la misma utilización de trabajo, se pueden conseguir mayores cotas de producción.

b)    A largo plazo. Si se considera un isocuanta cualquiera, y una línea isóclina, a través de la cual la relación capital-trabajo es constante. Cualquier desarrollo tecnológico se traducirá en un desplazamiento de la isocuanta hacia el origen. Ahora bien, si tal desplazamiento es paralelo, la relación marginal de sustitución a lo largo de la isóclina permanece constante, manifestando ello un cambio tecnológico neutral pues tal como debemos recordar la RMSKL puede estimarse de forma alternativa como el cociente de las productividades marginales del trabajo y el capital, y en tal sentido, la mejora ha incidido en la misma proporción en los dos factores de producción. Si por el contrario, el desplazamiento convierte a la isocuanta en más elástica, el progreso tecnológico habrá sido intensificador en capital al haber generado un mayor incremento en la productividad del factor capital. Por último, si la traslación de la isocuanta la convierte en más inelástica, el progreso tecnológico al haber incidido en mejorar en mayor medida la productividad del trabajo, podremos calificarlo en intensificador del factor trabajo.

 

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