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La demanda en un mercado de competencia monopolística

Una de las características del mercado de competencia monopolística es la diferenciación del producto, es decir, los productos son muy parecidos entre sí y cubren la misma necesidad, pero no son exactamente iguales.  Por tanto, utilizar el término industria podría resultar confuso. En tal sentido, Chamberlin acuña el concepto de “grupo de producto” que estará integrado por aquellas empresas que producen algo parecido pero no exactamente igual, siendo sus producciones sustitutivas entre sí.

A partir de tal consideración, podríamos derivar la curva de demanda del mercado de este “grupo de producto” que comprendería de forma agregada las producciones de todas aquellas empresas que pertenecen al grupo.

Chamberlin asume un supuesto simplificador: todas las empresas del grupo cuentan con una estructura de costes y demanda similar. Por ello, podríamos considerar que cada empresa participa en la misma proporción que las demás de la demanda del mercado. Por ejemplo, consideremos que si el precio del mercado fuese 10 la demanda del mercado ascendería a 1000 unidades. Si el “grupo de producto” está integrado por cinco empresas, bajo el supuesto anterior, cada una de ellas ante tal precio se enfrentaría a una demanda de 200 unidades. La curva de demanda que denominaremos proporcional representará la demanda que le corresponde a cada una de las empresas, y la derivaremos gráficamente dividiendo la demanda del mercado entre el número de empresas participantes.

No obstante, las empresas no consideran a esta como su curva de demanda. Pues piensan que si ellas suben o bajan sus precios las demás no actuarán de forma similar. Por ello temen que ante una subida de precio, al no hacerlo las demás y dado que los bienes son sustitutivos entre sí, pierdan clientes. Por el contrario, perciben que si rebajan el precio inicial ello les favorecerá incrementando su cuota de mercado. En este sentido se hace preciso derivar la curva de demanda que perciben las empresas (curva de demanda percibida) que será notablemente más elástica que la demanda proporcional.

Dado que los empresarios adoptarán sus decisiones respecto a ella, sería preciso derivar su función de ingreso marginal de doble de pendiente. Una y otra como veremos serán determinantes en el proceso de decisión de la empresa en un mercado de competencia monopolística.

 

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